domingo, 1 de marzo de 2009

El Perro, el Chivo y los Tigres


Esta es otra de las divertidas historias de nuestro Aquiles Nazoa. En ella se cuenta la aventura de un perro astuto y un chivo cobarde y de cómo ambos logran salir "vivitos y coleando" de las fauces de unos cinco peligrosos tigres.

Cuenta la historia que el perro y el chivo eran vecinos, pero al perro, por bravucón, lo tenían amarrado. Él buscaba la manera de salir de ese yugo y se la pasaba pintándole maravillas al chivo, ilusionándolo con la cantidad de aventuras que tendrían si fueran libres. Al chivo todo le daba miedo y siempre se negaba a soltarlo. Hasta que un buen día, de tanto darle y darle labia, lo convenció.

Así, libres los dos, se fueron a recorrer mundo. El chivo llevaba de bastimento un morralito amarrado de cacho y cacho llenito de granos de maíz. Caminaron todo el día y al final de la tarde consiguieron una cabeza de tigre llena de sangre que asustó mucho al chivo, el perro la recogió e hizo que el chivo la metiera en su morralito y dijo que esa cabeza les serviría de algo.

Ya de nochecita, llegaron a descansar a la cueva de cinco tigres mariposos que se estaban cenando a un burro. Al ver llegar al perro y al chivo, comentaron que los visitantes serían el seco del día. Pero el perro no se acobardó, sacó pechito y preguntó cuál era el jefe. Hizo venir al chivo y con demostración de bravuconería sacó la cabeza del tigre que se habían conseguido y dijo que esa era del tigre más chiquito que habían cazado ese día. Los tigres se asustaron al pensar en la ferocidad de nuestros amigos y los atendieron como a reyes. Luego el perro preguntó donde dormían y cuando le mostraron una troja, éste dijo que ellos la ocuparían por esa noche y subió, pero como el chivo estaba tan asustado, le temblaban las piernas y no lograban escalar por el palo que conducía a lo alto de la troja, el perro disimuló diciendo que temblaba de puro bravo y lo hizo subir.

Estando arriba el chivo no dejaba dormir al perro reclamándole por haberlo metido en semejante problema; bien entrada la madrugada, al fin, lo venció el sueño, pero comenzó a soñar que millones de tigres venían a comérselo. Se despertó de un berrido y pegó un salto que hizo desbaratar la troja y cayó en medio de los tigres; el perro astuto al ver esto le dijo al chivo "agarre usted al más grande que yo me ocupo de los demás"; al oír esto los tigres salieron presurosos para contar a la mañanita cómo se salvaron de milagro de ese peligroso perro y el feroz chivo, mientras éstos siguieron su camino muertos de risa.


Este cuento fue publicado por Ekaré en su novena edición de 2005 con ilustraciones de Esteban Rama en Caracas Venezuela.