Soy ave y soy llana,
pero no tengo ni pico ni alas.
(la avellana)
Blanquita es mi nombre
y endulzo la vida al hombre.
(la azúcar)
Me abrigo con paños blancos
luzco blanca cabellera
y por causa mía llora,
hasta la misma cocinera.
(La cebolla)
En el campo me crié,
atada con verdes lazos,
y aquel que llora por mí
me está partiendo en pedazos.
(La cebolla)
Tengo duro cascarón
pulpa blanca
y líquido dulce en mi interior
(El coco)
Blanco es,
la gallina lo pone,
con aceite se fríe
y con pan se come.
(El huevo)
Te digo y te repito
que si no adivinas
no vales un pito
(El té)
Se hace con leche de vaca,
de oveja y de cabra,
y sabe a beso
¿Qué es eso?
(El queso)
No toma té, ni toma café
y está colorado,
¿Dime quién es?
(El tomate)
Amamos leer
domingo, 25 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
LA LUZ EN LAS PUPILAS
Nunca supe de fechas, ni de eneros, ni abriles, ni agostos; sólo sabía del tiempo por el rostro de la gente. Cuando iban tristes y vestían de colores violetas, era la semana santa; si jugaban con agua, era carnaval; si me llevaban al carrusel, eran las fiestas a la virgen; y cuando todos sonreían, era navidad. A la navidad también la olía en las brisas frescas que nos visitaban, en el candor de la gente: se pulían de esperanzas, caleaban sus casas y escurrían guirnaldas al cielo; prendían cohetes que hacían llorar a los perros y los villancicos alumbraban en las tardes gloriosas. Adoré la navidad con locura. Esperaba al Niño Jesús con el corazón desbocado, la luz en las pupilas y una corona de dientes en el rostro. Me levantaba a las seis –nunca tan temprano- para rendir culto a las muñecas, a los cochecitos, marionetas, tíos vivos o a cualquier otro pequeño dios que bajaría de cielo en plena madrugada.
miércoles, 7 de enero de 2009
Una frase para amar...
Al poeta,
como a la cigarra de la fábula
puede que le coja el invierno sin trigo y sin centeno,
pero siempre cantando.
Hermann Garmendia
como a la cigarra de la fábula
puede que le coja el invierno sin trigo y sin centeno,
pero siempre cantando.
Hermann Garmendia
jueves, 18 de diciembre de 2008
Nuestras Tradiciones Venezolanas
La Navidad es una época del año en que los venezolanos derrochamos tradiciones; cada pueblo, cada ciudad lo hace a su manera y siempre con tintes nuevos de lo que nos va llegando. Pero nunca hemos dejado de disfrutar estas tradiciones. He aquí algunas de ellas:
El pesebre
El pesebre, de origen europeo, llega a nuestro país por medio de los colonizadores y quedó sembrado en el corazón de los venezolanos. Se hace con diversos materiales como papel pintado de colores que simulan los tonos de las montañas, bombillos, plantas naturales, casitas de barro. Anteriormente se le ponía musgo y lama (o barba de palo), pero por protección al ambiente ahora se le colocan plantas en macetas, o una grama plástica que venden los chinos y son totalmente re-usables, o brozas de madera pintadas. Los muñecos pueden ser de cerámica, barro, madera, trapo y hasta de fique u hojas de maíz. Las ovejas normalmente son plásticas, pero en la bella ciudad de Mérida hacen unas artesanales que son peluditas y hermosas. Son infaltables en un pesebre el río con un puente, la estrella de Belén, los pastores, las ovejas, los reyes magos que a medida que se acerca el 6 de enero deben ir caminando. En algunos pueblos (sobre todo los andinos) se le hace una novena al pesebre y se recorren las casas del pueblo, barrio, urbanización o caserío rezando el rosario y cantando aguinaldos. El pesebre se retira en algunas localidades después del 6 de enero o el 2 de febrero día de la Candelaria cuando se hace la Paradura. Dicen que el que hace por primera vez un pesebre en su casa debe continuar haciéndolo para toda la vida.
Las hallacas
El pesebre
El pesebre, de origen europeo, llega a nuestro país por medio de los colonizadores y quedó sembrado en el corazón de los venezolanos. Se hace con diversos materiales como papel pintado de colores que simulan los tonos de las montañas, bombillos, plantas naturales, casitas de barro. Anteriormente se le ponía musgo y lama (o barba de palo), pero por protección al ambiente ahora se le colocan plantas en macetas, o una grama plástica que venden los chinos y son totalmente re-usables, o brozas de madera pintadas. Los muñecos pueden ser de cerámica, barro, madera, trapo y hasta de fique u hojas de maíz. Las ovejas normalmente son plásticas, pero en la bella ciudad de Mérida hacen unas artesanales que son peluditas y hermosas. Son infaltables en un pesebre el río con un puente, la estrella de Belén, los pastores, las ovejas, los reyes magos que a medida que se acerca el 6 de enero deben ir caminando. En algunos pueblos (sobre todo los andinos) se le hace una novena al pesebre y se recorren las casas del pueblo, barrio, urbanización o caserío rezando el rosario y cantando aguinaldos. El pesebre se retira en algunas localidades después del 6 de enero o el 2 de febrero día de la Candelaria cuando se hace la Paradura. Dicen que el que hace por primera vez un pesebre en su casa debe continuar haciéndolo para toda la vida.
Las hallacas
Las hallacas representan el plato central de la cena de Nochebuena y fin de Año. Es un alimento mestizo porque en sus ingredientes se manifiestan las culturas europeas, africanas e indígenas. Hay un relato que cuenta el historiador y narrador Francisco Herrera Luque que la hallaca la inventaron los esclavos en la Colonia cuando, de las grandes comidas de sus amos, fueron juntando algunas de las sobras y las envolvieron en hojas de plátano. El caso es que hoy día es uno de los platos típicos más apreciados, de gran elaboración que implica hasta dos días de trabajo e involucra a todo el seno familiar; es una gran excusa para reunirse, conversar, celebrar y compartir. Se suelen preparar con harina de maíz, de la cual se coloca una capa delgada sobre la hoja de plátano, se le coloca en el centro el guiso que contiene carne de res, cerdo y gallina con aliños verdes y condimentos y se adornan (con aros de cebolla, lajitas de pimentón, aceitunas, alcaparras, uvas pasas); de acuerdo a la localidad suelen variar los ingredientes, por ejemplo, en lo andes le ponen garbanzos y el guiso va crudo por lo cual la cocinada de la hallaca suele durar 4 horas de hervor; en oriente le ponen ruedas de huevos sancochados; en los llanos, ruedas de papas sancochadas, etc. Luego se envuelven en forma rectangular y se amarran con hilo grueso llamado pabilo y se ponen en agua hirviendo. Cada grupo familiar suele ufanarse de que las “mejores hallacas las hace mi mamá”.
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